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Hace unas semanas se me remitieron dos estudios desde Argentina, a la vez que varios preocupados vapers de este país nos preguntaban qué estaba pasando con respecto a las declaraciones en prensa, derivadas de dichos estudios.

Los titulares de los periódicos argentinos y de otros países anunciaban a bombo y platillo la demostración de que sí existía el vapeador pasivo. Para muestra un botón:

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Inmediatamente me dirigí a quien más investigaciones y papers ha publicado sobre la toxicidad del vapor de los cigarrillos electrónicos, cómo no, el Dr. Farsalinos. Su respuesta fue clara. Estamos trabajando en la replicación de dichos estudios y pronto publicaremos las conclusiones. 

Quiero subrayar aquí, aunque parezca que no viene al caso, la importancia que tiene la publicación de un estudio peer review, independientemente de dónde provenga la financiación de dicho estudio. Digo esto, porque he tenido que vivir la situación en primera persona, de comentar la ciencia del cigarrillo electrónico ante médicos españoles pertenecientes a sociedades médicas marcadamente antivape, y me he encontrado con una respuesta tristemente argumentada en muchas ocasiones “Los estudios a favor del ecig no son válidos porque están financiados por la industria tabaquera o la del cigarrillo electrónico” (ojalá añadiría). Sí la eterna falacia ad hominem; un uso absolutamente a conveniencia de la postverdad. Como si todo pudiera financiarse con dinero público. Como si los estudios sobre medicamentos no los financiaran las propias farmacéuticas, como ocurre de manera habitual con cualquier otra industria. ¿Alguien cree que se me tomaría en serio si yo dijera que el Champix no vale porque toda su investigación se financió con dinero de Pfizer?. No es la primera ni la última vez que leemos en twitter a grandes exponentes de las sociedades médicas españolas entrar en la descalificación, incluso a nivel personal, de los doctores que se postulan a favor del ecig utilizando este argumento y lo más triste, es que en la mayoría de las ocasiones, además es falso.

Pues bien; cuando se publica un paper que ha pasado un proceso peer review, además de haber pasado el escrutinio de los revisores de la publicación, se somete a su vez al escrutinio de toda la comunidad científica internacional. ¿Cómo? Pues muy sencillo. Todos los papers llevan un apartado titulado “Material y Métodos” en el que se describe hasta el máximo detalle qué materiales, condiciones y técnicas exactos se han utilizado en el desarrollo de la investigación. De este modo, cualquier laboratorio del mundo, puede dedicarse a replicar de manera fehaciente la investigación publicada, examinar si pueden reproducirse los resultados, comentar y criticar constructivamente los ensayos realizados. Precisamente, el Doctor Farsalinos es uno de los más atacados por los antivape y el único que se ha molestado en realizar este ejercicio de replicación de resultados, obteniendo conclusiones que desafían los resultados previos.

Su reciente entrada en e-cigarette research, presenta la publicación de los papers que realizan la replicación de los estudios que comentaba anteriormente y os la ofrezco a continuación. Espero que resulte de vuestro agrado.

EMISIONES DE ALDEHIDO EN CIGARRILLOS ELECTRÓNICOS: REPLICACIÓN DE ESTUDIOS DESAFIANDO RESULTADOS PREVIOS

Por el Dr. Farsalinos

El 15 de diciembre de 2016, me preguntaron sobre mis predicciones para 2017 sobre el futuro del vapeo y mencioné que: “Los estudios de mala calidad acompañados por declaraciones de prensa alarmista son cada vez más frecuentes … pronto veremos algunos avances interesantes en este aspecto“.

Nos llevó unos meses, pero ahora es el momento de cumplir esa promesa. Todos ustedes recuerdan la publicación sobre el “formaldehído oculto“, que incluía una declaración de que los cigarrillos electrónicos son de 5 a 15 veces más cancerígenos que fumar. Esta publicación fue acompañada por una impresionante cobertura mediática a través de un comunicado de prensa y de un premio posterior para el grupo de investigación que la realizó de $ 3.5 millones para desarrollar una mayor investigación sobre este tema.

Hace algunos días, publicamos un estudio de replicación (Los cigarrillos electrónicos emiten niveles muy altos de formaldehído solo en condiciones desagradables para los usuarios: un estudio de replicación en condiciones de uso realistas y verificadas) utilizando exactamente los mismos dispositivos, baterías y líquido que en la publicación mencionada. Sin embargo, además les pedimos a los vapers que probaron el dispositivo (un atomizador CE4 muy antiguo, testado en incrementos de 0,2 Voltios) e informaran cuando notaran caladas en seco (lo que todos conocemos como dry puff con ese horrible sabor a quemado). Las caladas en seco se detectaron a 4,2 V, por lo que 4,0 V fue el voltaje máximo de uso realista. Luego probamos el dispositivo en el laboratorio con diferentes ajustes de voltaje (condiciones de uso realistas y caladas en seco) y encontramos, como se esperaba, un aumento exponencial de las emisiones de formaldehído en condiciones de dry puff. De hecho, a 5.0 V encontramos niveles mucho más altos de formaldehído que la publicación original. Ni siquiera nos atrevimos a pedirles a los vapers que probaran ese dispositivo a 5.0 V. Por lo tanto, concluímos que los cigarrillos electrónicos pueden generar enormes niveles de formaldehído, pero esto ocurre sólo en condiciones en las que ningún vaper vapearía y, por tanto, jamás sería expuesto. Aclaramos además, que la afirmación de que el riesgo de cáncer es de 5 a 15 veces mayor es incorrecta. A su vez, también recomendamos que los vapers no utilicen estos dispositivos (CE4) porque, incluso en condiciones de vapeo normales, el nivel de emisiones de formaldehído era bastante alto y muy superior al de los dispositivos recientes. Es de destacar que los CE4 ya no están disponibles en la Unión Europea.

En 2016, otro estudio encontró niveles enormes de emisiones de aldehído de los cigarrillos electrónicos. Usaron nuevamente un atomizador CE4 (CE4v2) a 3.8 V y 4.8 V pero con 5 segundos de inhalación (la duración de la calada es igualmente importante para la potencia o el voltaje porque la energía = potencia x tiempo). Reportaron emisiones extremas (hasta 48,000 ug / g de formaldehído). Calculamos la exposición relativa del consumo de líquido de 5 ml (uso diario supuesto) en comparación con los cigarrillos de tabaco y encontramos que 5 ml de líquido equivaldrían a 3200 cigarrillos de tabaco. Los autores ampliaron publicando un segundo estudio , en el que realizaron un análisis de evaluación de riesgo para los vapers y la exposición pasiva utilizando los hallazgos anteriores.

Hoy, publicamos una réplica del estudio usando el mismo equipo, configuración de energía y duración de la calada. Dos vapers experimentados identificaron caladas en seco tanto a 3.8 V (obviamente debido a la larguísima duración de la calada) como a 4.8 V (de hecho, incluso a menor duración de la calada, las caladas en seco fueron demasiado horribles a 4.8 V). Esta vez, el problema no fueron sólo las caladas en seco; los resultados publicados también fueron muy sobreestimados. Encontramos niveles de aldehídos de 6 a 25 veces más bajos en las mismas condiciones de dry puff. Además, para evaluar las emisiones de aldehído a partir de un patrón de uso realista, probamos un atomizador relativamente nuevo (Nautilus Mini, que de hecho tiene alrededor de 3 años pero tiene una mecha de algodón como todos los atomizadores de nueva generación). Los niveles de emisiones de aldehído eran tan bajos que un consumo de líquido de 5 ml por día expondría a los vapers a niveles de aldehído 94.4-99.8% más bajos en comparación con fumar 20 cigarrillos de tabaco. Además, se debe tener en cuenta que la comparación se refiere a 5 ml de consumo de líquido; cuanto más se consuma, menor será la diferencia en comparación con fumar. La asociación es lineal.

Ambos estudios muestran claramente que es muy importante evaluar la generación de caladas en seco al medir en laboratorio las emisiones de cigarrillos electrónicos. Aunque esto los vapers lo conocen desde hace años y se lleva mencionando en la literatura científica desde 2013, todavía muchos, si no la mayoría de estudios, fallan en sus protocolos al examinar esto.

El campo de la investigación del e-cigarrillo tiene un número inusualmente alto de estudios que informan de resultados “extraños” (por decirlo de alguna manera). Un principio básico que debería seguirse, sobre todo en ciencia, es que, si los datos no tienen sentido, no culpe al sentido común, sino revise los datos para detectar posibles errores. Sin embargo, muchos (si no la mayoría) de estos estudios están acompañados por declaraciones en prensa y campañas de medios generalizadas. Como resultado, hoy, después de tantos años de investigación, la mayoría de los fumadores piensan que los cigarrillos electrónicos son igual o más dañinos que fumar. Será interesante ver cómo las revistas y los editores que publican estos estudios reaccionarán cuando vean que los hallazgos de sus publicaciones no pueden replicarse.

Sugeriría que todos estén atentos. Este NO es el final de nuestros estudios de replicación. Pronto vendrán más, como prometí en el pasado.


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